martes, 1 de noviembre de 2011

Prólogo a la edición de Cisco Kid



Manuel Caldas me ha pedido amablemente que le escriba el prólogo a su próxima edición de The Cisco Kid y aquí la transcribo a vuestra consideración, si observáis algún gazapo, hacérmelo saber, plis.

José Luis Salinas era ya un mito en su país y uno de los artistas más reconocidos. Su Hernán el Corsario y las adaptaciones de las grandes novelas de aventuras publicadas en Patoruzu, El Hogar y Patoruzito le habían convertido en el gran dibujante “realista” de Argentina y su popularidad era enorme tanto entre el público aficionado como entre los propios profesionales.

Aunque su trabajo le satisfacía, Salinas siempre quiso dibujar una tira de prensa de distribución mundial. Gran admirador de dibujantes como Hal Foster, Alex Raymond o Van Buren, se consideraba suficientemente capacitado para ser uno de ellos.

En 1941 presentó sus trabajos a Percy Forster, representante de la K.F.S. en Buenos Aires, quien los envió a Estados Unidos. No era un buen momento, el país estaba en guerra y los Syndicates no deseaban adquirir más material del que podían vender.
En su segundo intento, en 1949, viajó personalmente a los Estados Unidos con muestras de sus trabajos argentinos, Hernán, las adaptaciones…, su trabajo causó admiración y pronto le llamaron para pedirle que viajara a Nueva York.

Comenzaría desde abajo; Salinas ha comentado en alguna entrevista que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa: borrar lápices, rotular, recuadrar viñetas como un aprendiz con tal de permanecer allí e intentar conseguir su sueño.
A los pocos meses llega su oportunidad: recibe la indicación de crear gráficamente a The Cisco Kid.

Realiza los primeros bocetos basándose en la imagen cinematográfica del personaje; un típico mexicano de grandes bigotes a lo César Romero, pero el Syndicate quiere el aspecto del personaje de TV y tiene que cambiarle para darle el de Duncan Renaldo, protagonista de la serie. Tiene que afeitarle los bigotes, pronunciar la mandíbula y dibujarle su famosa camisa estampada.

Fue un western relativamente avanzado para la época, no era el típico vaquero a lo Gene Autry o Roy Rogers, asexuado y sobrio; Cisco prefería besar a las chicas además de cederles el paso, un cruce a la mexicana entre Don Quijote y Don Juan. Por supuesto no podía faltar el fiel escudero, en este caso, otro mexicano llamado Pancho, el contrapunto más o menos cómico de toda serie que se precie.

Pronto se vio que Salinas había sido una buena elección: sus vaqueros, sus caballos al galope, las polvorientas calles de los pueblos, las praderas y los indios que salían de sus pinceles eran de lo más atractivo que se había visto en historieta, personajes de gran realismo y una gran variedad de personajes secundarios llenos de expresividad y fuerza; y unas mujeres bellísimas que traían a Cisco por la calle de la amargura. “Pocos dibujantes conseguían satisfacer a sus editores al primer intento, algo que sí consiguió Salinas”, en palabras de Rod Reed.

Vivió muy poco tiempo en Estados Unidos, apenas nueve meses; tuvo que volver a su país, por que si no su hijo Alberto hubiera sido reclutado como hijo de residente y le hubieran destinado a la guerra de Corea; planteó al Syndicate su problema y entendieron sus razones, permitiéndole trabajar desde Argentina y enviar su trabajo desde allí. Después, cada cierto tiempo viajaba a Nueva York uno o dos meses donde le dejaban una oficina para trabajar.

Rod Reed, el guionista, escribió esta historia a partir de un cuento corto de O’Henry llamado “The caballero way”, en realidad, se cree que el personaje original estaba basado en Billy the Kid, el forajido, y de hecho, nuestro “caballero” era mas bien un tipo irascible que había matado a seis hombres blancos y el doble de mexicanos en peleas y duelos apenas poco justos; a pesar de ello, había una mujer enamorada de el.

Se barajó la posibilidad de que The Cisco Kid tuviera asimismo un turbio carácter, pero su editor Sylvan Beck fue muy preciso: Cisco ha de ser un buen chico, las historias debían durar entre 12 y 14 semanas y habían de tener un principio y un final claros.
El éxito le acompañó y se publicó durante 18 años, de 1951 a 1968; al cabo de un tiempo, 150 diarios americanos y muchos más en el resto del mundo publicaban la tira.
Rod Reed no vivía en Nueva York y nunca se encontró con Salinas, se escribían, decidían sobre el trabajo a realizar, pero no llegaron a conocerse.
Cuenta Salinas que se tomaba algunas libertades con los guiones, añadía detalles humorísticos y planificaba a su gusto las secuencias. Siempre trabajó sólo; al contrario que la mayoría de sus colegas americanos, no tuvo ayudantes, sólo con ocasión de un viaje a Europa, continuó la tira su hijo Alberto durante algunas semanas. A pesar de ello, Salinas jamás tuvo problemas con los plazos de entrega, pese a su virtuosismo, era un dibujante rápido y seguro.

Al principio de la serie, The Cisco Kid es una recreación de los mitos del Oeste: el asalto a la diligencia, el ataque al tren, el robo de un banco o enfrentamientos con los pieles rojas; pero este diseño clásico deja pronto paso al romanticismo más conservador y a la visión americana del latino tópico, galante y de sonrisa cautivadora.
Salinas contaba que prefería la etapa intermedia del personaje, con secundarios como Red Ryata, el forajido obsesionado con la fama y salir en los periódicos; fueron estos personajes secundarios los que le dieron cierta densidad a las historias.

Salinas fue un dibujante muy seguro y sus originales tienen muy pocas rectificaciones; en The Cisco Kid utiliza el pincel seco para dar grises con sus rayados; como si se tratara de la pluma, los bordados de la camisa de Cisco hechos con gouache blanco son asombrosos, pero quizá lo mejor son sus escenas de acción y movimiento, los personajes parecen salirse del papel; su aparente soltura esconde un gran talento y un exhaustivo aprendizaje, ni su admirado Foster es capaz de dibujar un caballo al galope con la fuerza de Salinas.

The Cisco Kid nunca tuvo página dominical y es una pena, ¡que maravilla hubiera sido contemplar los dibujos de Salinas con el añadido de un buen color!, como era norma en la época. Sin embargo, sólo con papel y tinta china, Salinas fue capaz de conseguir un colorido como pocos podrían hacer.


Consultas:
- Entrevista a J. L. Salinas de Juan Sasturain en Superhumor.
- Artículo de Rod Reed para la publicación de las primera tiras del personaje.
- Entrevista a J. L. Salinas de Carlos Trillo y Guillermo Saccomano.

Manuel Andrés

15 comentarios:

Mo Sweat dijo...

Uno de los cómics artísticamente más sublimes de toda la historia del 9º Arte. Espero que este tomo de Manuel Caldas tenga continuidad...

Saludos.

Anónimo dijo...

Es una pena que no se encuentren buenos originales para su reproduccion,pero conociendo la manera de trabajar del Sr. Caldas seguro que nos deleita con una edicion maravillosa a cargo de uno de los mejores dibujantes del mundo.
Deseando estamos de tenerlo en nuestras manos.
Adelante D.Manuel.
Saludos.

Alberich el Negro dijo...

Bueno, bueno, bueno... La cosa parece que va por buen camino. Estamos de enhorabuena... El Cisco, editado por Caldas. ¡¡Una mezcla explosiva!!

Y Navarro, posiblemente, saque algo de Hernández Palacios. ¿Se puede pedir más?

¡¡¡Sí, por supuesto!!! Que alguien nos traiga a España a Dino Battaglia, Sergio Toppi, Attilio Micheluzzi, Gianni de Luca, Jacoviti y otros autores italianos...

Un saludo cordial desde el Nibelheim.

Jaime Sirvent dijo...

Magnífica noticia, sin duda. Estoy deseando tener en mis manos el primero tomo.

Un saludo.

Manuel Deskartes dijo...

Todos esperamos que tenga continuidad. Caldas ha utilizado el mejor material posible, incluso originales en muchos casos, doy fe, pues yo mismo le he enviado escaneos de los mios.
Alberich, creo que tardaremos menos en aprender italiano...

JESÚS DUCE dijo...

Enhorabuena por el suculento trabajo de prologar una obra como Cisco Kid, editada nada menos que por el señor Caldas.

El texto está en general bien redactado y ofrece un excelente cúmulo de información.
Si acaso, date cuenta que has puesto comillas en el título de una obra, que estaba en cursiva. Es mejor la cursiva sin más y dejar las comillas para otras funciones.

Juan M. dijo...

Hola Manuel. Alguna cosilla:

Es Duncan Renaldo, no Reinaldo.
César Romero nunca llevó gandes bigotes tipo Pancho Villa, que yo recuerde.
En castellano es mejicano, la "x" de marras debe evitarse.

Fobos dijo...

Me alegrará ver el tomo de Caldas, que posiblemente, sea a la par, con el tomo 1 de la edición de Classic comic press.

La edición española de Cisco Kid editada por Eseuve, solo estaba bien el primer año, con material directo de agencia (KFS). el resto no mereció la pena...

Manuel Deskartes dijo...

Juan M.: hablo de los bigotes de César Romero, no de los de Renaldo (si, aquí tienes razón).
Lo de la X era por la cosa racial más que nada.

Anónimo dijo...

¿Para cuando se pone a la venta?
Gracias.

Ruben B. dijo...

Diciembre

Juan M. dijo...

"un típico mexicano de grandes bigotes a lo César Romero".

Manuel, que a mí me da igual. Pero que César Romero llevaba un bigote normalito, no grandes bigotes. Puedes poner como ejemplo a Pancho Villa, y todos contentos :)

talero dijo...

Hola! Donde se puede comprar cisco kid en espanol?
por favor contestar , lucio

Manuel Deskartes dijo...

Lucio, en la penúltima entrada del blog hay más información, verás que el correo de Caldas donde puedes contactar con el y pedirlo directamente es: mcaldas59@sapo.pt es lo más interesante y lleva regalo guapo.
Un saludo.

Bira dijo...

Yo ha comprado esta edicion gracias a su postage. Saludos desde Brasil!