domingo, 3 de octubre de 2010

Federico del Barrio

Madrid, 1957.
Autor perteneciente a una generación posterior a la que habitualmente ocupa este blog, generación que sin renunciar a los clásicos y que comenzaron apoyándose en ellos, evolucionan rápidamente hacia otra forma de contar y entender la historieta, intentando expresarse con las mínimas concesiones posibles.
Conozco a Federico desde sus comienzos y tengo la impresión de que dibujar lo que ve le resulta fácil, de hecho, dibujar la realidad está al alcance de muchos profesionales; dibujar lo que no se ve, en cambio, no está al alcance de cualquiera y eso es lo que el hace, dibujar lo que muy pocos son capaces de plasmar en papel: los sentimientos, los sueños, el amor y el desamor, la tristeza, la poesía…

Publica su primer trabajo profesional en la revista francesa Pilote (Jardín, 1979), a través del guionista Ricardo Barreiro. Esta relación no tiene continuidad, pero le abre las puertas de las editoriales españolas de la época. Así comienza a colaborar en las revistas de Nueva Frontera, Tótem y Bumerang con historias cortas y poco después con Rambla (Los cavaliers di nocte, 1982-83) y Cimoc (Norma), con el guionista F. Perez Navarro en la serie Tierra S. A. (1982).


En Enero de 1984 aparece la mítica revista Madriz, y es uno de los primeros colaboradores con quien cuenta su director, Felipe Hernández Cava, para sus páginas. Allí empieza del Barrio a ser realmente un autor completo, con guiones de Elisa Gálvez y los suyos propios va desgranado una serie de historias cortas que representan una auténtica ruptura con muchas de las convenciones conocidas de la historieta, desde el mismo diseño de la página hasta una forma de contar desde la autenticidad personal muy poco vista hasta entonces. Esta colaboración dura hasta finales de 1987, en que cierra la revista.
Alguna de estas páginas se recopilan en el álbum: La Orilla (Ed. Sombras, 1985).


En 1987 comienza a publicar en la revista Alfoz, Las memorias de Amorós, con guiones de Hernández Cava y que se publica en álbum con el título Las memorias de Amorós: Firmado, Mister Foo en 1988 (Medios Revueltos).

En 1991 colabora en los libros Los derechos del niño (Ikusager) y Pop Español (Casset) con historias a color.

En este mismo año publica León Doderlín (Casset) con guiones propios y de Elisa Gálvez, personaje trasunto del propio autor, este álbum recupera páginas publicadas a lo largo de casi ocho años, primero en Madriz y después en Medios Revueltos.


En 1993 recibe el encargo de hacer la segunda parte de Lope de Aguirre, tras realizar la primera Enrique Breccia y es curioso, como apunta Hernández Cava, que es mas “Brecciana” la obra de Federico que la del propio Enrique, con un color magnífico, narrativo; para mi, una obra maestra de la historieta a la altura de las del propio Alberto Breccia.


En este mismo año 1993, Ikusager publica los otros tres títulos de Las Memorias de Amorós, siempre con guiones de Cava: La Luz de un siglo muerto, Las alas calmas y Ars profética, con cambios de estilo en cada uno de ellos, alguno cercano a los de grandes maestros americanos como Toth, Crane o Sieckles, otro alarde de virtuosismo para quien quiera verlo. Esta serie, deudora del viejo folletín, repasa parte de nuestro pasado histórico, desde la guerra de África hasta la guerra Civil.

La luz de un siglo muerto.

Las alas calmas.

Ars profetica.

En 1996 se edita en álbum El artefacto perverso (Planeta) que se publicó por entregas en la revista Top comics en 1994, de nuevo con guiones de Hernández Cava y que recibió el premio a la mejor obra española del año en el Saló del Comic de Barcelona de 1997. Este libro refleja la miseria moral de la posguerra española a la vez que homenajea a los autores de aquellos cuadernos de aventuras de los años 40 y 50.


En este mismo año publica en Francia el álbum Relations, que publicó en España Sins Entido con el título Relaciones, donde muestra su alma con un estilo demoledoramente simple y libre de adornos. Simple (De Ponent) es precisamente el título que recibe el álbum en España cuando lo edita Ponent en 1999, que viene a ser como una especie de profundización en el camino emprendido en Relaciones, pero con algunos toques biográficos.


Desde 1998 hasta el momento actual, que aún continúa, forma equipo de nuevo con Cava con el nombre de Caín, para publicar diariamente en el periódico La Razón una viñeta, donde de nuevo hace gala Federico de su gusto por los cambios de registro, pues aunque mantiene el mismo espíritu, cada día el dibujo tiene un estilo gráfico distinto.


En 2007 se publica una recopilación de estos trabajos en un álbum así llamado: Caín (Nausicaa).

En 2010 se ha publicado la hasta el momento su última obra: El hombre de arena, con guión de Mai Prol, a base de ilustraciones en blanco y negro a toda página.
Interesado en muchas otras disciplinas además de la historieta y la ilustración, Federico del Barrio escribe también obras de teatro.

6 comentarios:

tristan dijo...

Gran entrada de un autor imprescindible. Que grandes obras son Leon Doderlin y Las memorias del Sr. Amorós. Obras maestras.

delco dijo...

Uno de los grandes, sin lugar a dudas

Jose dijo...

Creo recordar que El artefacto perverso se publicó también como tira de prensa, ¿quizás en El sol?

Anónimo dijo...

No me consta.
Para "El Sol" iba a ser otra historia sobre nuestra Guerra: "La tierra a la cintura".

JC
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Little Nemo's Kat dijo...

"Lope de aguirre", "El artefacto perverso" y "Simple", tres obras maestras, radicalmente diferentes, que demuestran la genialidad que atesora Del Barrio. Un olvidado más del cómic español. Gracias por refescarnos la memoria.

Anónimo dijo...

"El artefacto perverso", como serie, se inició en "Top Comics", en 1994.

JCuadrado