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sábado, 24 de diciembre de 2011

Ya esta aquí...El Cisco Kid




Acabo de recibir el primer tomo de la nueva colección de Manuel Caldas "Comics de prensa", dedicado éste al Cisco Kid de José Luis Salinas y Rod Reed.
Mi primera impresión es: por fin una edicion en español que hace justicia al personaje y a los dibujos de Salinas; una reproducción cuidada como es habitual en Caldas, a años luz de la recien aparecida en USA. Ahí están sus magníficos paisajes, sus bellas mujeres, sus caballos e indios, las tiras de una sóla viñeta, un disfrute visual... con algunos añadidos gráficos de ilustraciones muy poco conocidas del autor acompañando al prólogo.
Y si la pedís al editor directamente, regalo de una tira reproducida a tamaño real del primer año del personaje. Un regalo perfecto, no lo dejéis pasar.

mcaldas59@sapo.pt
www.manuelcaldas.com
www.bloguedelos300.bloguespot.com

martes, 1 de noviembre de 2011

Prólogo a la edición de Cisco Kid



Manuel Caldas me ha pedido amablemente que le escriba el prólogo a su próxima edición de The Cisco Kid y aquí la transcribo a vuestra consideración, si observáis algún gazapo, hacérmelo saber, plis.

José Luis Salinas era ya un mito en su país y uno de los artistas más reconocidos. Su Hernán el Corsario y las adaptaciones de las grandes novelas de aventuras publicadas en Patoruzu, El Hogar y Patoruzito le habían convertido en el gran dibujante “realista” de Argentina y su popularidad era enorme tanto entre el público aficionado como entre los propios profesionales.

Aunque su trabajo le satisfacía, Salinas siempre quiso dibujar una tira de prensa de distribución mundial. Gran admirador de dibujantes como Hal Foster, Alex Raymond o Van Buren, se consideraba suficientemente capacitado para ser uno de ellos.

En 1941 presentó sus trabajos a Percy Forster, representante de la K.F.S. en Buenos Aires, quien los envió a Estados Unidos. No era un buen momento, el país estaba en guerra y los Syndicates no deseaban adquirir más material del que podían vender.
En su segundo intento, en 1949, viajó personalmente a los Estados Unidos con muestras de sus trabajos argentinos, Hernán, las adaptaciones…, su trabajo causó admiración y pronto le llamaron para pedirle que viajara a Nueva York.

Comenzaría desde abajo; Salinas ha comentado en alguna entrevista que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa: borrar lápices, rotular, recuadrar viñetas como un aprendiz con tal de permanecer allí e intentar conseguir su sueño.
A los pocos meses llega su oportunidad: recibe la indicación de crear gráficamente a The Cisco Kid.

Realiza los primeros bocetos basándose en la imagen cinematográfica del personaje; un típico mexicano de grandes bigotes a lo César Romero, pero el Syndicate quiere el aspecto del personaje de TV y tiene que cambiarle para darle el de Duncan Renaldo, protagonista de la serie. Tiene que afeitarle los bigotes, pronunciar la mandíbula y dibujarle su famosa camisa estampada.

Fue un western relativamente avanzado para la época, no era el típico vaquero a lo Gene Autry o Roy Rogers, asexuado y sobrio; Cisco prefería besar a las chicas además de cederles el paso, un cruce a la mexicana entre Don Quijote y Don Juan. Por supuesto no podía faltar el fiel escudero, en este caso, otro mexicano llamado Pancho, el contrapunto más o menos cómico de toda serie que se precie.

Pronto se vio que Salinas había sido una buena elección: sus vaqueros, sus caballos al galope, las polvorientas calles de los pueblos, las praderas y los indios que salían de sus pinceles eran de lo más atractivo que se había visto en historieta, personajes de gran realismo y una gran variedad de personajes secundarios llenos de expresividad y fuerza; y unas mujeres bellísimas que traían a Cisco por la calle de la amargura. “Pocos dibujantes conseguían satisfacer a sus editores al primer intento, algo que sí consiguió Salinas”, en palabras de Rod Reed.

Vivió muy poco tiempo en Estados Unidos, apenas nueve meses; tuvo que volver a su país, por que si no su hijo Alberto hubiera sido reclutado como hijo de residente y le hubieran destinado a la guerra de Corea; planteó al Syndicate su problema y entendieron sus razones, permitiéndole trabajar desde Argentina y enviar su trabajo desde allí. Después, cada cierto tiempo viajaba a Nueva York uno o dos meses donde le dejaban una oficina para trabajar.

Rod Reed, el guionista, escribió esta historia a partir de un cuento corto de O’Henry llamado “The caballero way”, en realidad, se cree que el personaje original estaba basado en Billy the Kid, el forajido, y de hecho, nuestro “caballero” era mas bien un tipo irascible que había matado a seis hombres blancos y el doble de mexicanos en peleas y duelos apenas poco justos; a pesar de ello, había una mujer enamorada de el.

Se barajó la posibilidad de que The Cisco Kid tuviera asimismo un turbio carácter, pero su editor Sylvan Beck fue muy preciso: Cisco ha de ser un buen chico, las historias debían durar entre 12 y 14 semanas y habían de tener un principio y un final claros.
El éxito le acompañó y se publicó durante 18 años, de 1951 a 1968; al cabo de un tiempo, 150 diarios americanos y muchos más en el resto del mundo publicaban la tira.
Rod Reed no vivía en Nueva York y nunca se encontró con Salinas, se escribían, decidían sobre el trabajo a realizar, pero no llegaron a conocerse.
Cuenta Salinas que se tomaba algunas libertades con los guiones, añadía detalles humorísticos y planificaba a su gusto las secuencias. Siempre trabajó sólo; al contrario que la mayoría de sus colegas americanos, no tuvo ayudantes, sólo con ocasión de un viaje a Europa, continuó la tira su hijo Alberto durante algunas semanas. A pesar de ello, Salinas jamás tuvo problemas con los plazos de entrega, pese a su virtuosismo, era un dibujante rápido y seguro.

Al principio de la serie, The Cisco Kid es una recreación de los mitos del Oeste: el asalto a la diligencia, el ataque al tren, el robo de un banco o enfrentamientos con los pieles rojas; pero este diseño clásico deja pronto paso al romanticismo más conservador y a la visión americana del latino tópico, galante y de sonrisa cautivadora.
Salinas contaba que prefería la etapa intermedia del personaje, con secundarios como Red Ryata, el forajido obsesionado con la fama y salir en los periódicos; fueron estos personajes secundarios los que le dieron cierta densidad a las historias.

Salinas fue un dibujante muy seguro y sus originales tienen muy pocas rectificaciones; en The Cisco Kid utiliza el pincel seco para dar grises con sus rayados; como si se tratara de la pluma, los bordados de la camisa de Cisco hechos con gouache blanco son asombrosos, pero quizá lo mejor son sus escenas de acción y movimiento, los personajes parecen salirse del papel; su aparente soltura esconde un gran talento y un exhaustivo aprendizaje, ni su admirado Foster es capaz de dibujar un caballo al galope con la fuerza de Salinas.

The Cisco Kid nunca tuvo página dominical y es una pena, ¡que maravilla hubiera sido contemplar los dibujos de Salinas con el añadido de un buen color!, como era norma en la época. Sin embargo, sólo con papel y tinta china, Salinas fue capaz de conseguir un colorido como pocos podrían hacer.


Consultas:
- Entrevista a J. L. Salinas de Juan Sasturain en Superhumor.
- Artículo de Rod Reed para la publicación de las primera tiras del personaje.
- Entrevista a J. L. Salinas de Carlos Trillo y Guillermo Saccomano.

Manuel Andrés

lunes, 3 de mayo de 2010

Las ilustraciones de Jose Luis Salinas

Después de clausurarse la serie The Cisco Kid, Salinas se dedicó durante los años siguientes a realizar ilustraciones de los temas que a el más le satisfacían, es conocido sobradamente su gran interés por los uniformes militares y por las novelas populares que habían sido su alimento de adolescencia y su inspiración en los primeros años de profesional del comic y la ilustración. Asesorado por expertos en las distintas materias, produjo alrededor de 300 ilustraciones sobre uniformes y soldados, personajes de fantasía y la inmensa historia del traje.
Ya conoceréis sin duda muchas de ellas, pues muchas han aparecido en otros blogs, pero no me he resistido a subir una buena muestra para disfrute de los que no las conocen.

HISTORIA DEL TRAJE










PERSONAJES DE LA FANTASIA











UNIFORMES MILITARES











He de agradecer el envío de escaneos a Paco Nájera y a José Manuel Ruíz, que me han ayudado a completar la entrada.
También he de confesar que me he divertido un poco emparejando a alguno de estos personajes mientras retocaba y limpiaba las imagenes. Ustedes disimulen.

jueves, 22 de octubre de 2009

Jose Luis Salinas o la ilustracion





En 1968 la popularidad de The Cisco Kid había disminuido y Salinas, un poco harto de dibujar “strips”, había dado un suspiro de alivio esperando concederse un merecido descanso. Hacía tiempo que había estado produciendo ilustraciones y pintura para su propio placer y en ese año decidió hacer una exposición en Londres, donde el editor de Fleetway, Leonard Matthews le convenció de que le permitiera utilizar algunas de esas ilustraciones en su revista Tell me why.
Hay que pensar que entonces, el nivel de la ilustración en los magazines ingleses era casi comparable al de los Estados Unidos y que para destacar entre esos artistas habia que ser muy bueno, pues allí publicaba la flor y nata de los ilustradores europeos. Salinas añadia a su dominio del dibujo y la pintura, su vasta cultura y afición por la historia y los uniformes militares.
Me consta que sus trabajos han servido de estudio y documentación a multiud de artistas.




Tres años más tarde, en 1971, Salinas regresó a King Features Syndicate para dibujar la tira Gunner (Dick el artillero) con guión de Alfreddo Gras, aunque esta duró sólo poco más de un año.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Miguel Strogoff, de J. L. Salinas





Tenía un poco abandonado al maestro Salinas y aun quedan cosas muy interesantes por mostrar de su trabajo.
Esta adaptación del clásico de Julio Verne fue publicada por vez primera en la revista El Hogar en el año 1938 y reeditada en los años 70 por Ediciones Record en el libro Grandes novelas de aventuras, junto con otras 4 historias que ya conocéis quienes seguís este blog,
Es una pena que no se reediten actualmente estos clásicos de la historieta, pues la edición de Record, difícil de conseguir y sin ser muy mala, si se ve obligada a remontar paginas y el texto, mecánico, agobia la zona dibujada; eso si, la reproducción de los dibujos, realizada a partir de originales, es bastante buena.

sábado, 13 de junio de 2009

El libro de las selvas vírgenes, de Salinas




Hace tiempo que no subía nada de Salinas y aún quedan maravillosos materiales por conocer, esta obra, conocida más popularmente como El Libro de la Selva es una de las mejores aportaciones de su obra, sobre todo por el espléndido dominio del dibujo de animales; muy poquitos autores podemos encontrar con ese dominio de la figura, movimiento y personalidad de los animales de Salinas, donde no sólo dibuja bien un lobo, por ejemplo, no, es que cada lobo es diferente, tiene su propio carácter. Toda la obra es un muestrario de lo que un autor con talento y en la cumbre de su arte puede transmitir con el dibujo.




Es fácil ver también, a poco que observemos, como su dominio de los animales ha "ayudado" a muchísimos dibujantes a dar fidelidad a sus trabajos.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La Pimpinela Escarlata de J. L. Salinas







Otra de las maravillosas historias realizadas para la revista El Hogar, fue esta adaptación de la obra de La Baronesa de Orczy en el año 1944 y reimpresa en los años 70 por la editorial Record en el libro Grandes novelas de aventuras.
No voy a repetirme sobre las bondades del maestro Salinas, sólo apuntar que en historias densas como esta, el autor incide más que sobre la parte aventurera, sobre otra menos espectácular, como es la que afecta a la justicia, los ideales y la libertad; es esta una novela ambientada durante la Revolución Francesa y nuestro heroe trata de evitar que "madame guillotaine" acabe con todos los nobles y aristócratas de Francia y por añadidura con todo el que no esté de acuerdo con el régimen de terror impuesto durante esos años.
Hay que lamentar nuevamente los grandes paquetes de texto que ahogaban a veces los dibujos, pero recordad que Salinas era partidario del "instruir deleitando" y procuraba que sus dibujos fueran en cierto modo secundarios frente al elemento escrito. Aunque a veces, por suerte, no lo conseguía.